El secretario de Finanzas, Federico Furiase, defendió el rumbo económico del Gobierno y rechazó la idea de un deterioro generalizado en la situación social. “No creo que la gente esté peor”, afirmó en una entrevista con A24, donde expuso la visión oficial sobre la evolución de la economía y su impacto en la vida cotidiana.

El funcionario planteó que el análisis debe partir del contexto previo, marcado por una inflación que avanzaba al 1% diario y con riesgo de hiperinflación. En ese escenario, describió un consumo “insostenible”, impulsado por la caída en la demanda de dinero y la necesidad de desprenderse rápidamente de los pesos. “Los pesos te quemaban y salías al supermercado a sobreestoquearte. Eso desincentiva inversión, consumo y empleo”, sostuvo.

Según Furiase, el actual proceso permitió una transformación estructural. “Es una economía que se estabilizó”, resumió. Entre los cambios, destacó la desaceleración de la inflación, la normalización en el acceso a insumos para las empresas y la baja de las tasas de interés, factores que, a su entender, permiten extender el horizonte de decisiones tanto para familias como para el sector productivo.

El funcionario contrastó ese escenario con la dinámica previa, caracterizada por la incertidumbre permanente. “No podías hacer una inversión a mediano plazo, estabas todo el tiempo mirando el dólar o el costo de reposición. No tenías insumos para importar. Todo eso cambió rotundamente”, remarcó.

En esa línea, aseguró que hoy las empresas cuentan con mayor previsibilidad y acceso al crédito, mientras que sectores de clase media comienzan a recuperar herramientas como los préstamos hipotecarios. “Eso te cambia la vida rotundamente”, afirmó.

Furiase vinculó estos cambios con un nuevo esquema de incentivos. Señaló que el modelo anterior, con alta protección comercial, favorecía márgenes elevados sin incentivos a competir, lo que derivaba en precios altos y menor oferta. “Ahora, con estabilidad macro, apertura comercial, baja de regulaciones, aranceles e impuestos, el incentivo es competir, bajar costos y ser eficientes, en beneficio del consumidor”, explicó.

Consultado por la percepción de caída en el consumo, relativizó ese diagnóstico y habló de una reconfiguración. “Son historias particulares. El consumo privado está en niveles récord, pero cambió la composición: pasaste de bienes masivos a electrodomésticos, autos, viajes o vivienda”, indicó. En ese sentido, detalló que el consumo creció 7,9% el año pasado y que la economía avanzó 4,4%, mientras que el PBI acumulado entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 subió 10,3%.

El secretario también subrayó el rol del crédito en la dinámica económica. Explicó que el financiamiento a familias y empresas pasó de representar 4% del producto a 9%, impulsado por el superávit fiscal, la baja de la inflación y la estabilidad macroeconómica.

Respecto de las tensiones recientes, atribuyó la desaceleración a factores políticos y externos, como el proceso electoral y el impacto internacional sobre el precio del petróleo y los bonos. Aun así, destacó que el programa económico mostró solidez. “Tuvimos una dolarización del 50% del M2 por el ruido político y aun así el dólar se mantuvo estable y las tasas bajaron”, señaló.

Sobre la inflación, sostuvo que es un fenómeno monetario y que los indicadores actuales anticipan una tendencia descendente. “Los agregados monetarios crecen al 20% interanual, por debajo de la inflación. Eso permite prever una baja y una recuperación del salario real junto con el crédito”, explicó. Para marzo, reconoció presiones estacionales por tarifas, combustibles y el inicio de clases, pero proyectó una mejora a partir de abril.

En materia fiscal e impositiva, destacó una reducción de impuestos superior a 2,5 puntos del producto y el avance de iniciativas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con U$S 25.000 millones aprobados y otros U$S 70.000 millones en evaluación. También mencionó la reforma laboral, que redujo el costo del empleo del 18% al 2%, y la ley de inocencia fiscal como herramientas para dinamizar el mercado de capitales.

Furiase también se refirió al volumen de dólares fuera del sistema financiero. Indicó que los depósitos en moneda extranjera alcanzan los U$S 40.000 millones, mientras que estimó en U$S 170.000 millones los fondos fuera del circuito formal. Consideró que la estabilización y la seguridad jurídica podrían incentivar su ingreso.

En cuanto a sectores estratégicos, destacó el potencial de la energía y la minería. Señaló que la balanza comercial de esos rubros pasó de un déficit histórico de U$S 7.000 millones a un superávit de U$S 12.000 millones y proyectó que podría alcanzar U$S 45.000 millones hacia 2030.

Sobre el financiamiento, afirmó que el país cuenta con recursos para afrontar los vencimientos de deuda externa hasta el final del mandato presidencial. Mencionó como fuentes el mercado local de capitales, privatizaciones y otras alternativas en evaluación, con costos inferiores a los actuales niveles de riesgo país, hoy en torno a los 600 puntos básicos frente a los 3.000 heredados.

Finalmente, abordó la situación del empleo. Indicó que se crearon 400.000 puestos desde diciembre, aunque reconoció que el crecimiento se concentra en el segmento informal e independiente. “La informalidad ronda el 40% y por eso impulsamos la reforma laboral, que reduce costos y genera incentivos para contratar”, concluyó.

Para el funcionario, el desafío central es sostener la estabilidad macroeconómica, profundizar la baja de impuestos y del costo financiero, y avanzar con las reformas estructurales para consolidar la recuperación.